¿De dónde viene el Bacalhau?

El fiel amigo de los Portugueses
Si me hubieran dicho hace unos años que me obsesionaría con un pez seco, tieso como una tabla y cubierto de sal, me habría reído en la cara de cualquiera. Pero aquí estoy, viviendo en Portugal y admitiendo públicamente que mi corazón (y mi estómago) adoran al bacalhau.
En este país no es solo comida; es una religión, el “fiel amigo” de las familias y el rey absoluto de cualquier mesa y cualquier ocasión.
¿Cómo terminó un pescado que ni siquiera es de aquí siendo el plato nacional? Prepárate, porque la historia tiene más giros, drama y comedia que cualquier serie de Netflix.
¿De dónde viene el Bacalhau? (Spoiler: No es portugués)
La primera gran sorpresa que te llevas cuando investigas el bacalhau es que no vive en la costa de Portugal. Si echas una red en el Algarve o en Lisboa, no vas a sacar ni uno. Este amigo prefiere las aguas heladas y profundas del Atlántico Norte.
Hoy en día, el 70% del bacalhau que se come en Portugal viene directamente de Noruega. Los primeros en descubrir el truco de cómo conservarlo fueron los vikingos, quienes lo secaban al viento helado. Después llegaron los vascos y los romanos a meterle sal al asunto, y ahí es donde los portugueses dijeron: “De aquí somos”.
¿Por qué se llama Bacalhau?
La palabra bacalhau tiene un origen lingüístico que parece un meme de internet. No se sabe con absoluta certeza de dónde salió, pero los expertos apuntan a un teléfono roto gigante entre idiomas europeos:
- Los holandeses le decían kabeljauw.
- Los franceses lo transformaron en cabaillaud.
- Los vascos lo llamaban bakailao.
- Los alemanes usaban bakkeljau, que literalmente significaba “pescado bastón” por lo duro que se ponía al secarse.
Al final, la lengua portuguesa hizo su magia y lo bautizó de forma oficial.
Siglos navegando a base de pescado salado
Los portugueses empezaron a consumir este pescado de forma masiva allá por el siglo XIV, cuando hacían trueques de sal portuguesa por bacalhau con los ingleses. Pero el verdadero boom ocurrió durante la era de los Grandes Descubrimientos (siglos XV y XVI).
Imagínate meterte en una carabela de madera durante meses para cruzar el océano. No había neveras, las aplicaciones de entrega a domicilio no existían y la comida se pudría en días. ¿La solución? El bacalhau. Al quitarle el agua y llenarlo de sal, aguantaba viajes eternos sin echarse a perder. Se convirtió en la gasolina de los marineros que cartografiaron medio planeta.
Además, la Iglesia Católica prohibía comer carne durante un montón de días de ayuno y en Cuaresma. Como el bacalhau era barato, nutritivo y duradero, se transformó en el salvavidas oficial para cumplir con las normas del Papa sin morir de hambre.
Curiosidades
- En Portugal, el bacalhau no se vende congelado y empaquetado de forma aburrida. Vas al súper y te encuentras pilas enormes de pescados secos y gigantescos al aire libre. La tradición manda que la gente los toque, los huela, les doble la cola y los examine como si estuvieran eligiendo una pareja para toda la vida. El olor impregna todo el pasillo, una experiencia sensorial inolvidable.
- La leyenda dice que hay 365 formas diferentes de cocinarlo, una para cada día del año (aunque algunos dicen que son más de 1,000). La receta más famosa entre los jóvenes es el Bacalhau à Brás.
- Si creías que en Nochebuena todo el mundo come pavo, cordero o jamón, Portugal viene a romperte los esquemas. El 24 de diciembre, en la cena que aquí llaman A Consoada, hay un rey absoluto e indiscutible: el bacalhau hervido con papas y col. Sí, leíste bien. El plato nacional navideño es pescado hervido. ¿Pero cómo terminó un pez seco siendo el centro de la fiesta más importante del año? La culpa es de una mezcla de reglas de la Iglesia, logística medieval y un poquito de rebeldía.
El bacalhau pasó de ser “la carne de los pobres” y el alimento obligatorio de los marineros a convertirse en un orgullo cultural inamovible. Es el recordatorio de que, a veces, las mejores tradiciones nacen de la necesidad de sobrevivir y de un poquito de ingenio. Así que, si vienes a Portugal, pierde el miedo al pescado seco, experiementa un bien plato y ríndete ante el “fiel amigo de los Portugueses”.
🍴Guía rápida con los 3 platos de bacalhau imperdibles
1. Bacalhau à Brás:
Es el plato más famoso, moderno y adictivo de todos. Ideal si no te gusta encontrarte con espinas o si te da un poco de respeto el sabor fuerte del pescado tradicional.
- ¿Qué lleva?: Bacalao desmigado, mezclado con montañas de papas en palito súper crujientes, cebolla y huevo batido que lo unifica todo en una textura cremosa. Se decora con aceitunas negras y perejil.


2. Bacalhau com Natas:
Si te encanta la lasaña, este es tu plato. Es absolutamente delicioso.
- ¿Qué lleva?: Capas de bacalao desmigado y cebolla, mezcladas con papas en cubos fritas. Todo esto se baña en una cantidad generosa de salsa bechamel y nata, se cubre con queso rallado y se hornea hasta que queda una costra dorada y crujiente.
3. Bacalhau à Lagareiro:
Si quieres experimentar el bacalao “de verdad”, tal y como le gusta a los locales, tienes que pedir esta versión. Aquí el pescado es el protagonista absoluto y no se esconde detrás de cremas ni salsas.
- ¿Qué lleva?: Un lomo gigante de bacalao asado al horno, acompañado de las famosas batatas a murro (papas pequeñas asadas con piel que se golpean con el puño para abrirlas). Todo el plato va bañado en aceite de oliva, ajos laminados y laurel.
