Tranvía 28 de Lisboa, rutas e historia de este icono
Para mí, subir al Tranvía 28 de Lisboa es como viajar en una máquina del tiempo. Mientras las ruedas de hierro avanzan por las vías, te sientas en sus asientos de madera y disfrutas del aire que entra por sus ventanas antiguas.
Oficialmente se llama línea 28E de CARRIS, y es una especie de montaña rusa histórica. Hace un recorrido de 7 kilómetros que une la plaza de Martim Moniz con el barrio de Campo de Ourique. Este tranvía clásico sube y baja las cuestas más empinadas de la Lisboa antigua, pasando por los barrios más emblemáticos de Lisboa como Graça, Alfama, Baixa, Chiado y Estrela que casi podrías tocar las paredes de las casas con la mano.


El origen de los tranvías en el mundo
¿Alguna vez te has preguntado de dónde salió la idea de poner trenes en medio de la calle? Para encontrar el nacimiento del tranvía tenemos que viajar a Estados Unidos a principios del siglo XIX.
El primer tranvía de la historia nació en la ciudad de Nueva York en 1832. Al principio no usaban electricidad ni motores, sino que eran vagones de madera arrastrados por caballos sobre vías de metal. Se inventaron porque las calles de tierra eran un desastre lleno de barro, y las vías permitían viajar de forma mucho más suave y rápida.
Hoy en día, aunque existen metros y autobuses modernos, los tranvías se siguen utilizando en muchísimos países y ciudades del mundo porque son ecológicos, cómodos y no contaminan.
Algunos de los lugares más famosos donde puedes viajar en tranvía actualmente son:
- Europa: Además de Lisboa y Porto (Portugal), ciudades como Praga (República Checa), Budapest (Hungría), Ámsterdam (Países Bajos), Berlín (Alemania) o Milán (Italia) tienen redes de tranvías gigantescas que usa todo el mundo a diario.
- América: San Francisco es súper famosa por sus tranvías históricos que suben colinas empinadas, muy parecidos a los de Lisboa. También ciudades como Toronto (Canadá) o Medellín (Colombia) los usan en su día a día.
- Asia y Oceanía: Ciudades modernas como Hong Kong o Melbourne (Australia) tienen líneas de tranvía muy populares.
El tranvía abuelo de Lisboa y el tranvía joven de Medellín
Aunque parezca mentira, el viejo Tranvía 28 de Lisboa tiene un “primo hermano” muy famoso en Sudamérica: el Tranvía de Ayacucho en Medellín, Colombia. Los dos nacieron por la misma razón (ganarle la batalla a las cuestas más empinadas), pero se ven y funcionan de formas completamente diferentes.
Mientras el portugués es una joya de madera, una reliquia histórica del siglo pasado que parece sacada de un museo, el colombiano es un ejemplo de innovación moderna del siglo XXI, es un tren moderno con ruedas de goma diseñado para escalar montañas. ¡Mira este cara a cara para entender cómo cambia el estilo según la época!
| Característica | 🇵🇹 Tranvía 28 de Lisboa | 🇨🇴 Tranvía de Medellín |
|---|---|---|
| Estilo y Vibras | Histórico y nostálgico. Hecho de madera y metal clásico. | Moderno y futurista. Diseño limpio y con aire acondicionado. |
| ¿Cómo se mueve? | Ruedas de hierro sobre dos vías de metal (el sistema tradicional). | Ruedas de goma (neumáticos) sobre un solo riel central. |
| Poder para subir | Sube cuestas empinadas con motor eléctrico clásico. | Diseñado especialmente para escalar montañas muy altas. |
| Objetivo principal | Transporte público que hoy es súper turístico. | Transporte masivo diario para los vecinos de las comunas. |
| Paisaje alrededor | Calles medievales, azulejos y ropa tendida. | Murales de arte urbano, comercio local y montañas. |
Un dato curioso:
Ambos tranvías se mantienen vivos por la misma razón: la geografía. Lisboa no pudo poner trenes modernos porque sus calles eran demasiado estrechas y empinadas para el hierro. Medellín no podía poner trenes tradicionales porque el hierro resbala en montañas tan inclinadas, así que inventaron este tranvía con ruedas de goma para tener el agarre necesario. ¡Dos soluciones distintas para el mismo problema!
¿Y por qué son tan tradicionales y la gente los quiere tanto? La respuesta es sencilla: porque tienen alma. Mientras que el metro va a oscuras bajo tierra y el autobús se atasca en el tráfico, el tranvía va a un ritmo tranquilo que te permite ver la vida de la ciudad a través de sus ventanas.
Se han convertido en el símbolo de la historia de cada lugar. Subir a uno de ellos no es solo viajar de un punto a otro, es conectar con el pasado de la ciudad y disfrutar del camino sin prisas.
Si te encantan los misterios del pasado, echa un vistazo a mi nota sobre el origen del nombre de Lisboa para entender de dónde viene la palabra que da vida a esta increíble capital.
Historia del tranvía de Lisboa
La historia de los tranvías en Lisboa empezó mucho antes de que existieran los enchufes y la luz eléctrica en las calles. En 1873 aparecieron los primeros vagones, pero no tenían motor: ¡los arrastraban caballos! A estos transportes tan curiosos los llamaban “americanos” (ya vimos que nacieron en norte america) y ya subían y bajaban las cuestas de la ciudad.
El gran cambio llegó el 31 de agosto de 1901. Ese día se estrenó el primer tranvía eléctrico de Lisboa, conectando el muelle de Sodré con la Ribera Vieja. Unos años más tarde, en 1914, nació la famosa ruta del Tranvía 28. Al principio, no era para turistas; se inventó para que los trabajadores de los barrios populares pudieran moverse al centro de forma rápida y barata.
Lo mejor de estos vehículos que oficialmente se llaman “Remodelados” es que son auténticos supervivientes. A mediados del siglo pasado, casi en todo el mundo rompieron las vías para llenarlo todo de coches modernos. Pero Lisboa dijo que no. Decidió conservar este icono que hoy todos los turista buscan para pasear la ciudad.
¿Cuántos tranvías tiene Lisboa y por qué el 28 es famoso?
Si das una vuelta por la capital, verás que las vías de metal están por todas partes. Actualmente, la red de tranvías de Lisboa tiene 6 líneas en funcionamiento (las famosas líneas 12E, 15E, 18E, 24E, 25E y 28E) y una flota de unos 60 tranvías activos. La gran mayoría son los pequeños modelos clásicos de madera y solo unos pocos son trenes modernos y largos (que solo corren por la zona plana hacia Belém).
Pero de todas las opciones, el Tranvía 28 de Lisboa es, sin duda, el más famoso del mundo. ¿El motivo? Muy fácil: reúne tres cosas que ningún otro transporte tiene:
- Es el símbolo oficial de Portugal: Al igual que los autobuses rojos de Londres, el Tranvía 28 amarillo es la imagen más famosa de Lisboa. Los turistas quieren subir a él para poder decir que vivieron la experiencia completa del viaje.
- Una atracción divertida por muy poco dinero: Disfrutas de un paseo precioso por los barrios antiguos y ves los monumentos más importantes por el precio de un transporte normal, sin tener que pagar los caros autobuses de los tours.
- Es un mirador en movimiento: En lugar de caminar bajo el sol subiendo las colinas más duras, el tranvía te lleva cómodamente a los puntos más altos. Desde su ventana puedes ver los miradores más espectaculares del río Tajo sin cansarte.
¿Por qué se mantiene vivo el Tranvía 28 hoy en día?
Lo que empezó como una limitación geográfica se transformó en el mayor tesoro patrimonial de Portugal. La respuesta corta es divertida: ¡los tranvías modernos no caben por las calles de Lisboa!
Los ingenieros de la empresa CARRIS se dieron cuenta de que los trenes modernos y largos son demasiado grandes para barrios antiguos como Alfama o Mouraria. En estas zonas, las calles son súper estrechas, las curvas son cerradísimas y las cuestas tienen subidas del 14%. Ningún vehículo moderno puede superar ese reto.
Así que un problema del suelo se convirtió en el mayor tesoro de Portugal. El Tranvía 28 sigue funcionando porque es el único que puede con estas cuestas imposibles sin caerse. Además, es parte del alma de la ciudad. Lleva más de cien años pasando por los barrios de la Graça y la Estrela.
El 28 sigue ganándole la carrera al tiempo. Nos demuestra que el progreso no siempre significa ir más rápido, sino saber cuidar y conservar aquello que nos hace únicos.
Paradas y Puntos de Interés
Aunque la línea 28E de CARRIS tiene más de 30 paradas, no hace falta que te bajes en todas. Realizar el viaje completo toma entre 45 y 50 minutos (dependiendo del tráfico urbano). El tranvía pasa a escasos centímetros de edificios históricos y monumentos imperdibles.
Aquí tienes los lugares más famosos y divertidos donde vale la pena bajar la ventanilla o bajarte del tranvía:
- Praça Martim Moniz (El inicio): Es una de las plazas más multiculturales de la ciudad. Si decides empezar aquí, prepárate para ver ambiente a todas horas (¡y para hacer algo de fila!).
- Graça (Parada: Graça): Si te bajas aquí, puedes caminar hacia el Mirador de la Graça. Es el sitio perfecto para tomar algo fresco mientras disfrutas de una vista increíble del castillo.
- Portas do Sol (Parada: Miradouro Santa Luzia): ¡Prepara la cámara de fotos! Desde aquí tienes la vista más famosa de Alfama con sus tejados rojos y el río Tajo de fondo. Es la foto típica de Instagram.
- Catedral de la Sé (Parada: Sé): Es la iglesia más antigua de la ciudad. El tranvía pasa justo por delante rozando sus paredes de piedra. Si te quedas abajo, podrás hacer la foto clásica del tranvía pasando frente a la catedral.
- Rua da Conceição (La Baixa): Esta parada está en pleno centro plano de Lisboa. Es ideal si quieres bajarte a ir de compras, caminar por la famosa Praça do Comércio o ver el Arco de la Rua Augusta.
- Chiado (Parada: Praça Luís de Camões): La zona más moderna, artística y joven. Aquí tienes que bajarte para ver las librerías antiguas, las tiendas de moda y hacerte una foto con la estatua del poeta Fernando Pessoa en el famoso café A Brasileira.
- Basílica de la Estrela (Parada: Estrela): Una iglesia gigante con una cúpula blanca preciosa. Justo enfrente está el Jardín de la Estrela, un parque genial con un lago y cafeterías, perfecto para descansar un rato tirado en el césped.
- Campo de Ourique / Prazeres (El final): La última parada del recorrido. Es un barrio residencial muy tranquilo y auténtico, famoso por su mercado gastronómico donde se come delicioso y por tener el cementerio histórico de los Prazeres.
¿Cuánto cuesta el billete y qué tarjeta conviene comprar?
Para viajar en el 28E existen diferentes opciones de pago gestionadas por la empresa de transportes CARRIS:
- Tarifa a bordo: Comprado directamente al conductor, el billete sencillo cuesta 3,30 €. Es la opción menos económica si planeas hacer varios viajes.
- Tarjeta Navegante (Zapping): Si compras esta tarjeta recargable en el metro y utilizas la modalidad “Zapping”, el viaje se reduce a unos 1,72 €.
- Abono de 24 Horas: Ideal para turistas. Cuesta alrededor de 6,80 € e incluye viajes ilimitados en toda la red de metro, autobuses, tranvías y elevadores (como el de Santa Justa) durante un día entero.
- Lisboa Card: Si has adquirido la tarjeta turística oficial Lisboa Card, el acceso al tranvía 28 es totalmente gratuito.
Horarios y Frecuencia: ¿A qué hora pasa el Tranvía 28?
- De lunes a viernes: El primer tranvía sale muy temprano, a las 05:45 de la mañana, y el último termina su viaje a las 00:20 de la noche.
- Fines de semana y festivos: Si quieres viajar en sábado o domingo, te toca esperar un poquito más, ya que empiezan a funcionar sobre las 06:40 de la mañana.
- Frecuencia: ¿Cada cuánto pasa? Pasa un tranvía cada 10 o 15 minutos durante las horas más movidas del día (las horas punta).
¿Cómo evitar las colas en el Tranvía 28?
La parada donde empieza el viaje en la plaza de Martim Moniz suele tener filas interminables de turistas. ¡En los meses de verano puedes llegar a esperar entre una y dos horas bajo el sol!
La mejor alternativa es hacer el truco del espejo: haz el recorrido al revés. Vete en metro o autobús hasta la parara final, llamada Campo de Ourique (Prazeres). Esta terminal es muchísimo más tranquila, casi no hay gente y podrás subirte al tranvía casi de inmediato y elegir el mejor asiento al lado de la ventana.
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